OTRA AMENAZA HELADA.
El 25 de noviembre, en España, se ha hablado mucho del frío. Las temperaturas han descendido notablemente en nuestro país y nos espera un fin de semana que los expertos califican como típicamente invernal.
Pero hoy, 25 de noviembre, no es el frío del cuerpo el que más me preocupa. Unos guantes, una bufanda, un gorro de lana, un abrigo o un buen calefactor pueden remediar la sensación que produce en nuestras carnes la ola gélida que nos amenaza desde el norte. El que realmente me alerta, en este día, es el frío del alma.
El 25 de noviembre, en nuestro país y en el mundo entero se conmemora el violento asesinato de Patricia, Minerva y María Teresa Mirabal. Tres hermanas, asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por la policía secreta del dictador Rafael Trujillo en la República Dominicana. Sus cadáveres, destrozados, aparecieron en el fondo de un precipicio.
En 1999, casi cuarenta años después, la ONU dio carácter oficial al 25 de noviembre; lo declaró Día Internacional contra la Violencia hacia la mujer.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 68% de las muertes de las mujeres en el mundo se deben a la violencia de género. Sus cuerpos se quedaron irremediablemente helados para siempre. Otras mujeres sobreviven, como pueden, al maltrato que padecen; con su autoestima, sus anhelos y sus vidas casi apagados.
Hay mujeres que reciben puñetazos, patadas, bofetones, empujones, estrangulamientos, agresiones sexuales, insultos, amenazas de agresiones físicas y de muerte, humillaciones, desvalorizaciones de sus opiniones, sus tareas, incluso de sus cuerpos; mujeres que sufren aislamiento social y familiar, penurias económicas, infidelidad, amenazas de lanzamiento de objetos...
Muchas de ellas no podrán contarlo jamás. Otras, guardan en silencio sus lamentos, enmudecidas por el miedo, el dolor, la manipulación emocional, la culpabilización o la intimidación a las que les someten sus agresores.
Me preocupa el ahogo íntimo de estas mujeres violentadas. Me inquieta profundamente el que otras mujeres y otros hombres, que pasan diariamente a su lado, miren hacia otro lado, como si no pasara nada.
Cada 25 de noviembre, los corazones inertes de tantas mujeres asesinadas nos reclaman desde las tumbas frías que acogen sus esperanzas truncadas. Cada 25 de noviembre recordamos en el mundo entero, que hay miles de cuerpos y de almas femeninas destrozadas, al fondo de un precipicio.
Este fin de semana, en España, bajarán mucho las temperaturas, habrá nieve, soplará un viento acelerado que dicen, nos llega del Polo. Pero el que a mí me mantiene en alerta es otro frío: el frío..., de la indiferencia. 
